Los activistas no han cobrado...
Pero si les pagan antes, se les acaban o hacen coca...
La junta se ocupa de que las boletas lleguen al más apartado rincón de la República, de forma que no haya retraso y cada ciudadano sufrague sin menoscabo de tiempo e integridad.
Los candidatos de oposición se ponen todos a una y van en grupo al organismo a demandar de manera personal que los votos se cuenten a mano y no con aparato.
Cada cual en lo suyo como si no importara que la reelección ande bajo agua, se moje, e incluso se empape, y no se resfríe ni le de gripe.
Que se sepa, en las caravanas nadie tose, y el presidente y la Vice y Leonel se mueven por esas calles de Dios como si fueran la propia naturaleza.
Sembrando vientos y cosechando tempestades.
Aunque, y conviene reconocerlo, la felicidad no es completa.
En la cara de los activistas con obligaciones de campaña se ve a leguas la preocupación. Deben responder a otros y por otros, la semana avanza, y tienen a manos las mismas preguntas, solo que más desesperadas.
¿Y los cuartos dónde están?
El atraso, sin embargo, no es por falta de fondos, sino por prudencia, por conocer demasiado el almendrón. Saben que si adelantan el pago, cuando llegue el domingo no les quedará ni un chele.
Diario Libre
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