Los extraditables no cantan política...
Después que vienen es cuando desembuchan
Las leyendas urbanas intentan su cometido, pero no siempre lo llenan, aunque no descansan y trabajan sobre horas. Nunca les afecta el toque de queda. Donde mejor sirven la mesa y congregan más comensales es con encuestas. Solo que la frecuencia y diversidad de menús indigestan los almuerzos.
Con pensar que dan números antes de que se realice el trabajo de campo y se procesen los datos. Y bueno que lo hagan, pues deben complacer a un público ansioso.
Igual sucede con los extraditables, de los que se espera que canten La Traviata con subtítulos, y se vio que ni en italiano. Los Tenores deben considerarse cosa del pasado, pues el más portentoso murió y el que le seguía en grandiosidad fue “víctima” del me too feminista.
La política está que se come las uñas, y la DEA y la Interpol instigando, pero difícilmente esos sujetos hablen de lo que sería sensacional.
De partidos y de candidatos.
La cuestión es que los interrogatorios serán hechos por las agencias y estas –se supone- no tienen interés político, sino criminal.
A menos que haya cambio de ánimo e intención forzosa de perjudicar a uno de los competidores. No obstante las intrigas seguirán.