Los leonelistas quisieron incordiar...

Querían cobrarle a Francisco Javier...

La reunión del Comité Central fue un poema, y puesto en escena, la mejor poesía coreada. No fue a la manera del Benedetti de “usted puede contar conmigo”, sino más bien del Neruda de “me gustas cuando callas”.

Seguidores de Leonel no quisieron dejar hablar a Francisco Javier cuando presentaba a Gonzalo, aunque no se tiene claro si el problema era Francisco Javier o Gonzalo.

No fueron muchos, a lo sumo seis, pero muy enconados e irreductibles. Radhamés les hacía señas para que bajaran la guardia, y nada. No puede decirse que fuera por el tiempo, pues Melaneo, que lo había precedido, impuso la norma de hablar mucho, y lo suyo fue una sopa fría.

Sí podría ser que confundieran presentación con apoyo, y parece más de lo primero que de lo segundo. Era un compañero de partido, compañero del Comité Político, compañero de la OTAN, y tímido para la ocasión.

Pero sobre todo fue un pedido.

Gonzalo le habría solicitado a Francisco Javier que lo presentara, pensando entre muchas cosas que podría acreditarlo.

Los leonelistas, sin embargo, quisieron cobrárselas por partida doble, creando una situación incómoda que finalmente se resolvió sola.

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