Los partidos chiquitos siempre ganan
Son más chiquitos cada vez, pero cobran
Los partidos chiquitos pierden en cada elección tamaño, pero no posibilidades de poder. No se entiende cómo es que si se achican, se cuelan y ganan. Tal vez no presidencia, ni alcaldía, ni senaduría, ni diputación, pero sí carguitos para ir tirando. El mes no se atreve a llegar y no traerles un cheque bajo el brazo.
No es gente de mar, pero sobrevive a todas las tormentas, y en los momentos más difíciles sabe pasarse de una carabela a otra.
No guarda recuerdo de ningún naufragio, y peleó contra todos los piratas del Caribe. La saga solo cuenta una parte de una historia larga y repetida.
La otra se replica en procesos que llevan años con los mismos resultados, e igual se vende como cambio, que emergencia.
Luis ahora parte el bacalao, y a los suyos filete. Y diríase que bien, pues manos que dan, esperan, aunque lo ingenioso es cómo la cola la convierte en colita.
Todo el que dio bloc para la casa quiere vivir en ella, y el gobierno – como el país en un anuncio de Turismo – es inagotable.
Chequeen los decretos. Sin rubor, y menos pudor, turpenes que estuvieron en nómina con el PLD, ahora cobran con el PRM.
