09 NOV 2017, 12:00 AM

Los pequeños delitos no molestan

Todo es una chercha en este país de amores

20171109 https://www.diariolibre.com

Un helicóptero que se apea en un estadio lleno de gente sin que nadie asuma responsabilidad, recuerda la teoría de la ventana rota. Solo que esta ventana está rota de manera real y no en teoría.

La misma ventana está rota cuando un preso se hace el muerto, se escapa y la autoridad no tiene forma de encontrarlo ni de saber por dónde anda.

Esa ventana está rota cuando el matador de un abogado huye a Europa y no hay modo de atraparlo y traerlo. Aun cuando se cuenta con el auxilio de la Policía Internacional.

El edificio nacional está abandonado, tiene todas las ventanas rotas y por desidia se mantendrán así por mucho tiempo. Si no se arregla la ventana, ni se remodela ni ocupa el edificio ¿cómo esperar que se le ponga cascabel al gato? El gato es del dueño y anda como Pedro por su casa, sin camisa y con barriga cervecera.

Serrat hablaba de las pequeñas cosas, y era un canto a la nostalgia. Los pequeños delitos no provocan ni lamento en este país, tan acostumbrado a lo malo, pero a la larga –sin duda- será su perdición como nación.

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