Nada ha cambiado en el Congreso

El Gobierno pasa sus proyectos sin arrugas

Los que pensaron que más duraba una cucaracha en un gallinero que la alianza entre macos con cacatas estuvieron felices el miércoles.

Como las redes no esperan edición de periódicos ni noticiarios de televisión, ofrecieron las imágenes y los insultos entre diputados.

El incidente no era extraordinario ni único, pues sucede a cada rato o en toda sesión, pero si novedoso, extraño e inexplicable por los protagonistas. Sucedió entre legisladores del PRM y de La Fuerza del Pueblo, y el gobierno de por medio. El proyecto pasó, igual que el anterior.

Montesquieu ni se asoma por las cámaras, y a la separación de poderes hay que ponerle comillas. “Nada ha cambiado desde que te fuiste”, como dice una canción. Una realidad que se comprueba en el Congreso. Lo que la administración necesita o quiere es lo que va, y el desprendimiento no es oposición que valga.

El gobierno debió haber sido fastidiado en uno o dos asuntos, por lo menos, de manera que la democracia fluyera y la gobernanza fuera incómoda.

El gobierno se impone, y aparentemente sin hacer nada fuera de lo común. Los aliados oficialistas son coherentes, suficientes, cohesionados y corresponden.

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