No atacan la decisión sino al órgano...
La idea es dañar imagen y reputaciones
Saben, o podrían saber si quisieran, que no llevan razón en su demanda, que le falta lógica o derecho, y que la justicia, sin base legal, no estaría de su lado. Sin embargo, someten el recurso ante la alta corte con el afán necio de ponerla a prueba. Como si el solo hecho de existir la obligara a servir para algo. Y fíjese que sirve, aunque sea para ella misma, pues no debe olvidarse el principio de que la función hace el órgano. La institucionalidad se goza con el fresco de fronda.
No obstante preocupa el resultado, el fallo, pues se busca complacencia, agrado, favor, y las altas cortes en ocasiones dicen que no. Ahí el problema, y grave. Cuando la respuesta es negativa, o no satisface las expectativas, el afectado reacciona de mala manera. Convoca los demonios y monta espectáculo único en los infiernos. Aunque lo peor no es eso, pues el desahogo tiene rango constitucional, sino que en vez de atacar la sentencia, se agrede y descalifica al órgano o a sus integrantes.
La ira no piensa ni considera consecuencia y cobra la falta con la destrucción total. Dañar su imagen y debilitar su autoridad.
Eso se está viendo en estos días.
Diario Libre
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