No hubo aguinaldo entre compañeros
Parece que las boletas crearon fricciones...
A menos que las alianzas fueran con separación de aguinaldos, inquietó la falta de confraternidad entre partidos iguales o cercanos. Por fiestas no fue, pues se repartió, se comió y se bebió, pero cada cual por su lado, aun cuando el verdadero compañerismo se forja alrededor de la mesa.
Jesús celebró la última cena antes de su inmolación, los partidos en concertación pudieron convocarse a una primera ahora que se aglutinan.
Juntarse de manera informal para conocerse un poco, que ni siquiera mejor, pues en realidad no todos los días se reúne o conversa un maco con una cacata. Los oficialistas siguieron la tradición, y así como en un tiempo con Leonel, y otro con Danilo, ahora fue con Gonzalo.
No es tiempo de intriga, y todo puede esperar a enero, pero en los encuentros privados la comidilla fue plato principal en unos y postre en otros.
Las relaciones no son tan buenas como aparentan, y la conformación de las boletas, que dio tanto trabajo, también ocasionó discordia.
Nada peor que la querella callada, el aguantarse las ganas, pues lo que no estalla afuera, resiente adentro. Podría oírse más tarde un “Los solté en banda”.
