No se olvide la declaración jurada...

Los de antes llegaron limpios al poder...

No hay que apresurarse, todavía no es urgente, pero conviene recordar a la gente, por el pronto olvido, la declaración jurada.

Ninguno de los nominados es sospechoso, ni tiene asuntos pendientes (que se sepa), pero como dice el refrán: “A mayor claridad, mayor amistad”.

Ni borrón ni cuenta nueva, pero tampoco licencia abierta. Ni James Bond ni funcionario que se rehuse al escrutinio público.

Por ahí debe comenzar la historia y la experiencia enseña fuera de aula. Los que ahora se van, y reos de todos los oprobios, llegaron limpios al poder. El poder corrompe escribió un inglés cuando el mundo era manso y los pobres poseían la tierra. El poder corrompe se comprueba cada día y no importa partido ni gestión.

El nuevo régimen estará compuesto por gente de fortuna diversa y se conoce de los haberes de unos, pero no de las deudas de los otros.

El primero en tener el registro de bienes de sus escogidos debería ser el firmante del decreto de nombramiento. Así conoce por dentro y por fuera a sus futuros colaboradores.

Después, y en atención a la ley, la Cámara de Cuentas, y para curarse en salud, los medios de comunicación. Como si fuera un anticipo.

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