No se sabe de quién se quería salir
¿Qué fue lo que se quiso corregir?
Los ociosos, que aquí hacen sargazos, quisieran que los decretos vinieran con subtítulos, pues algunos semejan películas coreanas.
Con los de esta semana no se sabe de quién se quería salir, pues ninguna baja real. Nadie perdió empleo, y una botella siempre cae bien.
¿Qué fue lo que realmente se quiso corregir? ¿La comunicación oficial o el desempeño en Cultura? Contra la primera había obstinación, con la segunda paño de lágrimas.
Ni siquiera vale lo de Quevedo, pues el ingenio no estaba de por medio. Era cosa de acomodar, de acotejar, de arreglar la carga en el camino.
Con razón mantuvieron por años a Tres Patines en la radio. Suponían que esa picardía llegaría a la política, a la gestión de gobierno.
Era cuestión de esperar.
No fue que se metió la pata, toda una mala percepción, sino que a un año era justo mudar un orden que no era el mejor.
El cambio debe ser constante, y es una apreciación que viene de la antigüedad. ¿Por qué que bañarse en la misma agua del río, si fluye y es corriente ?
La cultura no debe ser oficio de ceñudos, de vez en cuando conviene un break chévere night. Milagros hará el milagro.