14 AGO 2018, 12:00 AM

¿Quién resarce la honra?

El daño moral no siempre se paga

20180814 https://www.diariolibre.com

El tránquelo y después hablamos no pudo cumplir su designio con los legisladores imputados en el caso Odebrecht. La condición los protegió y la inmunidad fue amparo seguro, pues las cámaras no se atrevieron a desaforarlos y el espíritu de cuerpo fue reino absoluto.

Esa es la ventaja del debido proceso, que subordina la arbitrariedad e impide al sospechoso pasar vergüenza en la calle. Senadores y diputados se salvaron de la cárcel, pero no del inri de la acusación que siguió pendiendo sobre sus cabezas como destino ignominioso.

Como el tiempo empareja, ahora se aclaran las cuentas, y quienes en determinado momento fueron considerados carne de presidio, se salvan del horror. No figuran en el expediente final, no irán a juicio ni correrán riesgos de condena. ¡Uff! Respiran, y por igual familiares y amigos.

Vale preguntarse, sin embargo: ¿y el buen nombre, la honra personal? ¿Cómo se recogen las plumas del descrédito después que se lanzan al viento en lo más alto de la loma?

¿Qué asegura que quien se enteró de la imputación supo del sobreseimiento? Evidentemente que la política no paga todos sus daños y menos si es de reputación.

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