¿Realidad o percepción en la Justicia?
La gente no se convence del cambio
No hay manera de que las estadísticas convenzan más que la percepción. Al menos en este país, en que el chinero de la esquina sabe más de economía que los expertos.
Cincuenta y dos jueces botados en un lapso –a la vez – largo y corto como dieciocho años, ocupa y preocupa, inquieta e intriga: ¿muchos o pocos? La percepción es que los magistrados de la justicia son como los de la Junta, que tienen los pies en el cielo y las manos en el infierno.
Que de irse, deben irse todos.
Unos piensan en uno o dos jueces malos, pero otros creen que la calentura no está en la sábana, o que la enfermedad no solo afecta al paciente en cama, sino a todo ser que ande cerca.
Que si fuera una persona se declarara cuarentena, pero que con el sistema se batalla en desventaja. Dar cincuenta y dos ejemplos era más que suficiente.
Sin embargo, la situación se torna peor, y la gravedad de los delitos horroriza, y los paños con pasta aparentan, pero no dan brillo real, y nunca se sabe si los zapatos están limpios o siguen sucios.
Además, las cumbres siempre serán altas, cuestión de elites, y las tareas serán anunciadas, pero nunca completadas.
Diario Libre
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