Se le hinchó el pecho a Santiago

El presidente prometió hasta palacio chiquito

El presidente anduvo por Santiago, y el municipio se sintió regocijado, pues no siempre se tiene visita de un santicló sin panza en septiembre.

Llegó cargado de tantas cosas que hará falta tiempo para salirse del asombro. Incluso podría intentarse un pregón: ya Santiago tiene lo que no tenía, el Gobierno en pleno de noche y de día.

Dijo que estaba falto de cariño y acarició el ego de los santiagueros, pues prometió realizar uno de sus sueños: que se invierta en la ciudad o en la provincia lo que aportan al PIB. Mucho dinero, sin duda, pero no debe olvidarse que así como el Yaque es dormilón, Santiago es comparón, y desde siempre quiere ser réplica de Santo Domingo.

El mandatario como la jovencita del anuncio respecto a Nueva York, estará en el Palacio en persona y en espíritu en la residencia a establecer.

Luis quiere ganarse políticamente a Santiago, y por eso ignoró al gobernante local, dando lugar a un chisme que va más allá de la rotura del candado del parque.

Aunque le faltó lo principal: montarse en un coche con Juan Luis y 440 de fondo. Lo más emblemático, pero ya desaparecido.

Ni carreta ni coche, también hay cariño para los caballos.

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