¿Será posible la reforma ahora?

El PRM no tiene mayoría en las cámaras

El ocioso de la esquina, enterado pero chivo, pensaba que era una mala palabra que no debía pronunciarse nunca jamás. Que las experiencias conocidas eran más que suficientes para no tocar esa tecla y que a inicio de período no conviene agitar desde arriba.

Al menos eso se enseña en los manuales de ciencia política. El último que quiso meterse en camisa de once varas fue Danilo, y si no le pesó, por lo menos no se atrevió y dejó guante, pelota y bate abandonado en el solar.

La reforma constitucional es como jugar béisbol en estos días, con el pley vacío, mascarilla y mínimo distanciamiento. Como no hay público, tampoco aplausos.

Como el propósito luce impensable, el mismo ocioso de la esquina, enterado pero chivo, ábaco en mano contó de arriba hacia abajo, y de abajo hacia arriba, y no le dio.

Las mayorías no se bastan por sí mismas, y una cosa serían las cámaras y otra muy diferente la asamblea revisora. Además, una empresa de esa envergadura necesitaría de consenso.

Los hechos son recientes, y están ahí. La unificación de las elecciones consiguió los votos, pero se resistió el consenso. ¿Podrá el cambio llegar a tanto?

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