Solo Radhamés respetó los 3 minutos

El tiempo usado es la medida del currículum

Tres minutos fue muy poco tiempo para presentar ante una asamblea, y posiblemente ante el país, a una persona sin biografía ni aparentes logros políticos.

Quince minutos resultó excesivo si se tiene en cuenta que lanzados al ruedo eran once y con los mismos derechos de montar potro o toro.

Aunque a favor de lo primero baste decir que protocolo es protocolo, y si eran tres minutos, tres minutos había que agotar, y los datos que faltaran, que se completaran en la campaña. Conviene decir que nadie se sometió al rigor, que todos se pasaron, y que el único breve fue Radhamés al nominar a Leonel.

Lo suyo fue de segundos.

Como era de esperarse, los alcahuetes lo criticaron, al menos en las redes, creyendo que debió explayarse de manera que se comprobara la diferencia. Una amplia hoja de servicio contra páginas en blanco o –si acaso– con borrones.

La experiencia sin embargo saca a relucir situaciones hasta de olvido.

Los tres minutos no fue norma establecida por la comisión Electoral, ahora, sino que desde los inicios constituye el orden parlamentario del partido.

Todos debieron saberlo, pero solo uno lo recordó, y evitó los apuros de otros.

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