Tarea fácil el discurso del 27...
Bastaría hablar de lo que la gente quiere oír
La tarea más fácil para el presidente, si quisiera, sería el discurso del 27 de febrero. Solo tendría que poner el oído en la boca del pueblo, y zas, problema resuelto.
Los medios le hacen el trabajo, si igual quisiera. Estos preguntan a la población que va por las calles de qué quisiera que hablara el jefe del Estado, y con agrado responde.
De esto, de aquello o de lo demás.
Olvidan, y para qué recordar, que el mandato constitucional es de rendición de cuentas. Decir lo que hizo durante la legislatura pasada. Si hiciera acopio y repitiera por completo los informes de las distintas dependencias, podría pasarse el día entero hablando. Se impone resumen y discernir entre lo que crea realmente importante.
Sin embargo, nunca se quedan fuera los efectos especiales. Por ejemplo, el anuncio de los proyectos en carpeta, los cuales permiten medir sus intenciones. Obras que llevarían años y el período a dos años por terminar. Aunque lo que verdaderamente inquieta son las expectativas de ocasión. Qué cosas dirá que harán memorable la comparecencia.
Si hablará de lo suyo o de lo que interesa a la gente. Si será voz pueblo, voz de Dios o decreto equivocado.
Diario Libre
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