¿Tendrán uñas para rascarse?...
La ley se está poniendo dura con los partidos...
Entre las muchas razones para aprobar las leyes de Partidos y Electoral, después del 2010, estaba la de adecuar sus ámbitos a la nueva Constitución. El cambio de normas era necesario y oportuno, pero igual era imperativo elevarlas de nivel y sujetarlas a la Carta Magna.
Se crearon situaciones y se alteró el orden conocido.
Con la legislación de los Partidos no se fue muy celoso, fue recurrida ante el Constitucional, que todavía no falla. Iguales escarceos se producen con la electoral, y esas preocupaciones no debieran darse, pues se supone que el legislador, ahora en comisión, tiene la Ley Sustantiva a mano.
No hay que decirle ni pedirle, pues el estatuto superior habla de voto directo, y como es directo, el senador quedará librado a su esfuerzo y suerte. El antiguo endoso de los diputados deberá ser cosa del pasado, y el proceso de elección se verá enriquecido con más opciones y mayor libertad.
La democracia -sin duda- será más abierta y plural, y sería hasta revolucionaria si igual se aplica a alcaldes y regidores. Que cada quien siembre su maíz, y si bien la elección será más difícil, también más genuina.
