Todo debe cambiar para quedar igual
La economía va de la mano de la política
La verdad que se hace difícil escribir al iniciarse el año y sin que se haya producido ningún hecho nuevo que no sea el nacimiento de una niña al cruzarse el umbral del 2020.
La primera del año que por lo menos tiene el privilegio de ser noticia sin todavía ser notable ni conocerse su destino. ¡Que buena estrella la guíe!
El 2019 lo analizaron de todas las maneras posibles, y aunque quisieron cargarle el dado por las muchas emociones políticas, al final la economía lo salvó.
Hubo de admitirse que las finanzas del país llevan buen rumbo, aun cuando no se sepa a dónde va a parar el dinero o por qué el Presupuesto con tantos préstamos y bonos se convierte en una vaina.
Incluso sobre esa misma economía se hacen presagios que les serían impropios si no fuera porque siempre va de la mano con la política. O de las elecciones.
Elecciones que debieran ser procesos normales después de tantos años de democracia, pero que en cada ocasión se constituyen en finales del mundo.
Un mundo que ponen en jaque los políticos como sine qua non para redimirlo como encomienda propia. Con decir que le llaman cambio como Lampedusa en El Gatopardo.