Tuvieron que dar la boca...
El comercio siempre le ha ganado a la política
Se sospechó desde un principio que la arrogancia haitiana, expresada en la veda a productos dominicanos, se consumiría en su propia salsa como calamares isleños.
Dicen en español que la necesidad tiene cara de hereje, pero igual en francés o creole. Cuando el hambre apretó, y parece que mucho, se recordó el tiempo en que los pollos y los huevos pasaban el Masacre a pie.
Los productores dominicanos tocaron puertas, y entre desplantes y desaires, se mantuvo el no. Si era por aire, si era por mar, pero nunca por tierra.
Sin embargo, ahora se hace realidad una expresión antigua, la de dar la boca, pues los dominicanos no tuvieron que usar trompetas para derribar las murallas de Jericó que impedían el libre comercio.
Pollos y huevos pueden comprarse donde quiera, pero no es lo mismo allende los mares que casi en el patio de la casa, como era el intercambio antes y puede ser ahora.
Las ciguapas caminan con los pies volteados, como si la espalda fuera el frente. Más o menos lo que harán ahora los haitianos recuperando los negocios del pasado.
Diario Libre
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