¿Un Gobierno manga por hombro?

La disidencia es buena, pero sin desafinar...

Si se reconsiderara La Mancha Indeleble de Bosch, podría decirse que no hay que entregar la cabeza cuando se entra a un gobierno.

Como propia debe conservarse, mucho más si eso contribuye a la diversidad, pues el todos iguales resulta aburrido.

Conviene – sin embargo- ajustarla al sombrero, pues muy apretado sería fastidioso, y desahogado en exceso, ridículo.

Lo ideal sería hacer el equipo, actuar de conjunto, disimular disonancias y dar impresión de coherencia y cohesión.

El presidente habló el jueves y la comunicación política aconsejaba que por lo menos el viernes, con otras palabras y diferentes nombres, el discurso se mantuviera.

La adhesión no es un hecho fortuito, ni acto de magia, sino algo que se consigue poniendo en movimiento instrumentos adecuados.

Si el Gobierno no quiere bocinas, que tenga repetidoras, porque el mensaje no debe perderse, y menos por pereza, o contradicción.

Sin partitura ni atención al director la orquesta desafina. Un subordinado insiste en los impuestos, otra pide que no renuncie la Cámara de Cuentas.

¿Acaso un Gobierno de manga por hombro?

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