Una masa hambrienta es un peligro...

Haití no produce ni maldiciones

Lo de Dominicana y Haití es lo más parecido al trance divino ni contigo ni sin ti tienen mis males remedios.

Para la comunidad dominicana lo mejor sería que su homóloga haitiana no estuviera ahí, porque se hubiera ahorrado el fastidio de siglos.

Pero isla y en el Caribe, frontera imperial, y consecuencia de desatinos y perversidades de grandes potencias.

Ahora que los grupos del otro lado están revueltos, nada mejor que cerrar a cal y canto y que resuelvan como puedan.

Solo que no es tan fácil, y la dependencia surge al primer análisis. Haití no produce ni maldiciones, y una masa hambrienta es un peligro para la humanidad.

Supóngase para el país.

Se impone alimentarla en tiempo extraordinario, como se hace en época normal, y no por generosidad sino por negocio.

El intercambio normal, el mercado binacional que se realiza dos veces por semana, y que ahora altera la situación política.

Los haitianos necesitan comprar, pero los dominicanos vender, pues determinados renglones se producen para consumo de aquí y de allá.

Si los haitianos no compran el producto se queda, se daña y quedan pérdidas enormes. Hay que vender, aunque sea de a poquito.

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