Unas alianzas que pueden salir caras

Vendrán renuncias por pipá...

Pensando en la pizarra supuesta o posible se pierden de vista los errores que se cometen en el campo de juego y que serán decisivos al final.

Importa sumar, pero no es lo mismo hacerlo con calculadora, con ábaco, a mano o sencillamente – como el chinero– con la cabeza.

En las coaliciones que se apresuran en estos días solo se cuentan las organizaciones que se agregan, pero no los disgustos y las deserciones.

Se atiende al transfuguismo de los candidatos, pero no de los aspirantes fallidos que no aguantan la burla de que son objeto por las cúpulas.

Las reservas fueron buenas en principio, pero no ahora cuando el reparto se hace al peor postor y se prefiere a un don nadie ajeno que a uno propio con mérito.

En el interior la cosa está que arde y en la capital ni se enteran, y tal vez cuando vengan a saberlo, el daño estará hecho y sin remedio.

Las renuncias se multiplicarán, y no en un solo litoral, y como siempre, a la dimisión seguirá la juramentación en el partido opuesto.

Y en la mayoría de los casos a cambio de nada, solo por la maldad. Conviene chequear las fichas de las esquinas, ya que algunas se ruedan al centro.

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