Unos meses en que todo es campaña
Hasta el Sermón de las Siete Palabras intriga...
El comercio no se pierde en lo claro, y si lo dejan, se adelanta tanto que acorta el camino. Desde que entró Cuaresma oferta habichuelas con dulce, creando una necesidad que antes solo se satisfacía en Semana Santa.
El alerta puede aumentar el consumo, pero también recordar a los políticos que un buen plato o una lata, que ya se industrializa, gana votos.
La Cámara de seguro tomará nota, pero que sepa que la están acechando, y que al primer intento, será denunciada. Ni en marzo ni en abril.
La campaña en Cuaresma tiene esos riesgos, aun cuando Semana Santa será después de las municipales y ya se tendrán ganadores.
Pero Semana Santa no solo es habichuelas con dulce. También un Viernes Santo 10 de abril, y que no es de cada año, que desde ahora inquieta, intriga y que el Gobierno deberá ver cómo brinca con Cristo en el Gólgota.
Las Siete Palabras del año pasado fueron unos latigazos que todavía duelen, y que si los oradores repitieran la dosis en un abril que antecede a mayo, podrían ser mortales.
Se teme que la Iglesia escoja curas jóvenes influenciados por el espíritu de la Plaza de la Bandera. Abril, dijo un poeta, es un mes cruel.
