Volver sobre las huellas

No son intenciones sino promesas cumplidas

Cada cual con su espectáculo. La performance de Luis del pasado lunes le quedó bonita. Noventa días que brillaron como zapato nuevo.

Aun cuando estaría repitiendo esquema, recordemos que durante la pasada campaña tuvo encuentros parecidos y discurrió sobre lo que haría desde el Gobierno.

Todo antes de que la pandemia lo cambiara todo, incluso creara condiciones para que la magia política dispusiera del antiguo régimen.

Volver sobre las huellas es una manera de retomar el camino, ahora ampliado, pero sobre todo asfaltado, ya no con intenciones, sino con promesas cumplidas.

Entre lo dicho y lo hecho podría haber tremendo trecho, pero noventa días no es tiempo para celebrar y mucho menos criticar.

Entre noventa y cien hay diez de diferencia, un poco más de una semana, por lo que el fasto, como llamaban en Grecia a las ocasiones memorables, podría llevarse más de un día.

La campaña aquella de los 25 millones de pesos ya está en antena, y hasta ahora por lo menos las redes saben de ella. Como se pensó entonces y se comprueba ahora, lo que no se fue en bizcocho, se queda en suspiro.

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