Volvimos a la realidad de la violencia

Pasó la Navidad y el diario vivir se impone

Los exagerados, que son muchos en este país, siempre encuentran razones, motivos y hechos para regodearse en sus apreciaciones.

Las estadísticas finales concluyeron en que el período de Navidad y Año Nuevo fue de prudencia, que la gente comió y bebió como nunca, pero fue controlada en morirse.

Solivianta el ánimo ese cálculo luctuoso, y como si mal de muchos fuera consuelo de tontos, no solo aquí se lleva esa cuenta.

Es la única manera de las autoridades afianzarse y dejar constancia de que hicieron el trabajo. La gente sigue llevándose la vida por delante, y si el mundo no se acaba se debe a que los organismos oficiales hacen el trabajo. ¡Felicidades y congratulaciones mil!

La existencia sería dichosa si no fuera por los pero, los sin embargo, los no obstante, cependant dicen los franceses, que voltean las situaciones y obligan a ver el lado oscuro de la luna. El soldado muerto en la frontera a manos de un haitiano y el oficial que perdió la vida en Baní por asuntos de drogas, cambian el ánimo del fin de año y devuelven al país a su antigua realidad.

La violencia mantiene su vigencia e impone su reinado de sangre.

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