La ratificación es un reconocimiento a la falta
La JCE habría nombrado y ratificado a directores generales
Caso único en un país en que cada pendejada se convierte en sensación y los partidos reaccionan por acto reflejo.
La impresión es que se querría barrer debajo de la alfombra, como si a lo hecho, pecho, y nada de ruido, porque en el ruido estaría el peligro.
El pleno de la Junta habría decidido nombramientos y ratificaciones de los directores generales, y aunque fue cosa de la semana pasada, el fin de semana se fue sin hacer eco los medios.
Cuando la suspensión de las elecciones de febrero, se pidió la cabeza de los cinco que se suponía habían tirado el proceso al agua.
Después vino el informe de la OEA, y de UNIORE, y el misterio fue manto para todos los responsables, y no se pudo proceder en justicia.
Además, de que extrañamente se produjo un Fuenteovejuna al revés: todos en silencio y nadie mató al Comendador.
Aun cuando las investigaciones daban indicios, apuntaban los descuidos y no solo a los titulares, sino al personal subalterno.
La ratificación es un reconocimiento a la falta, un premio a la incuria, y todo obra de los partidos, que entonces protestaron, pero que ahora dieron consentimiento.
Así de simple, igual de sencillo.
