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Demoiselles (y ni tanto)

Después de años de campañas, las feministas francesas han logrado que el "demoiselle" desaparezca de los formularios oficiales. Consideraban un agravio que se diferenciara en el tratamiento a las mujeres solteras y a las casadas.

Pero... ¿por qué habría de ser más feminista NO revelar este dato que revelarlo? ¿No habría sido más reivindicativo exigir que los hombres también tuvieran que aclarar su estado civil en el tratamiento formal? (Por cierto, tiene connotaciones más peyorativas un "señorito" que cualquier otro formalismo.)

Y además ¿qué valor político se supone que tiene "ocultar" que se está casada o soltera? ¿No han conseguido con su acción que el tratamiento que se le daba antes a las casadas, el contundente Madame, al ser el elegido para permanecer, parezca más valioso que el vivaz Demoiselle de las solteras?

¿Acaso es una aceptación subconsciente de que "tiene" más categoría estar casada que soltera? (Todo parece muy poco feminista...)

Revisionismo histórico: ¿Les demoiselles D'Avignon pasan a ser Les madames de Avignon? ¿Madame Bovary se queda como está, o lo siguiente es nombrarla Compañera Bovary? ¿Y qué hacemos con las adorables y/o pérfidas mademoiselles que enseñaban francés? Las madames de los burdeles son ahora... ¿qué exactamente?

Parece que todavía queda mucho camino hacia la igualdad real, si seguimos combatiendo en el terreno de los formalismos y el protocolo. (¿Siguiente fase, psicoanalizar el ambivalente "doña" o el cálido "doñita"?)

IAizpun@diariolibre.com