Densidad poblacional y pobreza
“Cuando se inició el cultivo de alimentos mediante la agricultura hace unos 12,000 años, la población mundial estimada no superaba los 5 millones. Hace dos mil años, la población mundial había crecido hasta cerca de 250 millones, menos de la quinta parte de la actual población de China. Desde el año 1 en nuestro calendario hasta la Revolución Industrial, alrededor del 1750, se triplicó para alcanzar los 728 millones, menos del 75% de la población actual de la India. Durante los siguientes 200 años se agregaron 1,700 millones a la población del planeta. Pero en las siguientes cuatro décadas (1950-1990), la población de la tierra se duplicó de nuevo… El mundo entró al siglo XXI con una población que supera los 6 mil millones.” Todaro y Smith, 2015.
¿Es la densidad poblacional -habitantes por kilómetro cuadrado- un determinante de la pobreza? O ¿es la pobreza un determinante de la densidad poblacional? Una tercera posibilidad es que no haya ninguna relación entre ambos indicadores. El planteamiento es que la República Dominicana tuviera menos niveles de pobreza si fuera menor su población. No es lo mismo, se argumenta, alimentar una población de 10 millones que una de 6 millones. Hasta aquí el planteamiento parece lógico. Sin embargo, se puede hacer notar que en 1985 la población dominicana superó los 6 millones, y la pregunta obligada es si en 1985 estábamos mejor que ahora con una población rondando los 10 millones. La respuesta es simplemente NO. Es decir, que con una densidad poblacional casi a la mitad de la de hoy, la pobreza era mayor.
Pero veamos otros casos interesantes. Dos regiones especiales -muy prósperas- en China llaman la atención. Se trata de Macao y Hong Kong. La primera es la región con mayor densidad del planeta con casi 22 mil habitantes por kilómetro cuadrado, pero con un PIB per cápita que supera los US$35 mil millones. Es una región de apenas 29 kilómetros cuadrados. Muy cerca de Macao -geográficamente- está Hong Kong con apenas 1,100 kilómetros cuadrados y una densidad de 6,500 habitantes por kilómetro cuadrado; sin dudas, una de las regiones más prósperas del planeta, con un PIB per cápita que supera los US$42 mil millones. En contraste, China continental tiene una densidad de 140 habitantes por kilómetro cuadrado (un poco menos que los 204 de RD), y un PIB per cápita de US$6, 500, ligeramente superior al de nuestro país. Pero la diferencia de China continental con sus dos regiones especiales es abismal, a pesar de tener una densidad poblacional incomparablemente menor. No debemos pasar por alto el caso de Singapur, que en 700 kilómetros de superficie aloja más de 5 millones de habitantes, para una densidad de 7,700 habitantes por kilómetro cuadrado, con un PIB per cápita por encima de los US$40 mil, y es considerada una de las economías más desarrolladas del globo terráqueo.
Mirando un poco hacia nuestro propio continente, también tenemos casos interesantes. Uruguay y Paraguay son dos países suramericanos. La densidad poblacional de Paraguay es ligeramente inferior a la de Uruguay; no obstante, el PIB per cápita en esta última es casi tres veces superior al de Paraguay. En Centroamérica, solo El Salvador (307) tiene una densidad poblacional superior a la dominicana. Luego están Guatemala (145), Costa Rica (95), Honduras (80) y Nicaragua (54). Es difícil pensar que Nicaragua está mejor que el resto de los países centroamericanos.
Es obvio que no hay una relación causal entre densidad poblacional y la pobreza, asumiendo que el PIB per cápita es un indicador que aproximadamente -y conociendo sus limitaciones- puede reflejar el estado de prosperidad de una nación. No obstante, las políticas de control poblacional alrededor del mundo -casi exclusivamente en los países subdesarrollados- evidencian que la interpretación dominante es que la densidad poblacional es uno de los causantes más importantes de la pobreza. El problema no está en la densidad poblacional, sino en la calidad del recurso humano que está siendo reproducido. La creación de capital humano a través del sistema educativo es fundamental para superar la pobreza. La mayoría de los países desarrollados experimentan un retroceso en su crecimiento poblacional, un resultado muy asociado con los niveles de educación.
El crecimiento poblacional, sin embargo, representa un serio problema para los países subdesarrollados. De acuerdo con Todaro y Smith, cada año se agregan unos 75 millones a la población mundial; de los cuales el 97% corresponde a esos países. Es un gran desafío de cara a los objetivos de desarrollo. Pero en el centro de todo esto -y a riesgo de ser reiterativos- están las políticas públicas que están supuestas a empoderar a los individuos con las capacidades necesarias para convertirlos en activos productivos. Como se ve, el problema es mucho más profundo que la simple descripción de un indicador de densidad poblacional.
Pedro Silverio Alvarez
Pedro Silverio Alvarez