|Iglesia católica|26 DIC 2016, 12:00 AM

“La juventud es un valor que debemos cuidar y en la que todos debemos confiar”

El arzobispo dice que actualmente se registra un crecimiento en cuanto a la vocación de los jóvenes

 El arzobispo Ozoria Acosta fue el invitado del Diálogo Libre, del periódico Diario Libre.
El arzobispo Ozoria Acosta fue el invitado del Diálogo Libre, del periódico Diario Libre.
20161226 http://www.diariolibre.com

SANTO DOMINGO. La iglesia católica dominicana ha declarado el 2017 el año de la participación, y como eje fundamental de su labor pastoral tendrá a los jóvenes, a quienes procura empoderar para que se conviertan en los verdaderos entes de cambio en la sociedad.

La revelación la hizo el arzobispo Metropolitano de Santo Domingo, monseñor Francisco Ozoria Acosta, quien anunció que como parte de esos trabajos están reorganizando la Pastoral Juvenil. Para tales fines, dijo que fue nombrado el sacerdote Miguel Ángel Amarante, vicario episcopal para la Arquidiócesis de Pastoral Juvenil, quien junto a otros padres integrarán las distintas vicarías episcopales.

Indicó que en enero cinco de ellos irán a realizar un curso en Bogotá, Colombia, de pastoral juvenil vocacional con el fin de recibir las herramientas necesarias para trabajar con los jóvenes, “vamos a invertir en la Pastoral Juvenil”.

“Con el vicario habrá un sacerdote por Santo Domingo Este, uno por Santo Domingo Norte, Este y otro por el Distrito Nacional, es un equipo de sacerdote que van a trabajar directamente y con prioridad la Pastoral Juvenil”, precisó.

A su juicio, “la juventud es un valor que debemos cuidar y en la que todos debemos confiar y darle oportunidades”.

Ozoria Acosta manifestó que actualmente se registra un crecimiento en cuanto a la vocación de los jóvenes, por lo que se trabaja arduamente con ellos.

Asimismo, sostuvo que todas las diócesis están estructuradas en cuanto al programa nacional pastoral, cuyo tema central será la participación, “el tomar parte en la acción pastoral y en todo lo que es la vida de la iglesia”.

“Se está llamando a todos a involucrarse, lo que modernamente hablamos de empoderamiento, participación va en ese orden, empoderamiento de lo que es la vida, la acción y la misión de la iglesia”, apuntó el arzobispo, quien fue el invitado del Diálogo Libre, del periódico Diario Libre bajo la coordinación del director Adriano Miguel Tejada.

Ozoria Acosta estuvo acompañado de monseñor Benito Ángeles, vicario episcopal de Santo Domingo Este, y del sacerdote Abraham Apolinario, vicario general.

Sus vínculos y la salud del Cardenal

Luego de dejar sus funciones en el Arzobispado de Santo Domingo, Nicolás de Jesús Cardenal López Rodríguez se encuentra recluido en su residencia, en un total retiro de la acción pastoral.

De acuerdo con su sucesor, monseñor Ozoria Acosta, está en buen estado físico, pero que ha querido estar tranquilo.

“A nosotros nos gustaría que tenga alguna actividad pastoral, que vaya y celebre una misa en una parroquia, nos gustaría eso, pero él ha decidido estar tranquilo”, apuntó.

Dijo que la relación entre ambos es muy buena, y que recientemente lo visitó junto a un grupo de obispos por su cumpleaños.

Destacó que el cardenal López Rodríguez está abierto a que lo visiten, “no creo que para visita de periodistas”.

“Periodistas, como periodistas, pero como persona podrían ir”, estableció.

Los cambios en la iglesia

Dentro de los movimientos a lo interno de la Arquidiócesis de Santo Domingo que hizo el nuevo arzobispo está la designación del padre Daniel Lorenzo Vargas Salazar, como vicario Episcopal de Pastoral; ratificó a los sacerdotes José Guillermo Rosario Sánchez como vicario episcopal judicial y a Geraldo Ramírez Paniagua, vicario episcopal de Administración y Canciller.

De igual modo, ratificó a Catalino Tejada Ramírez, como vicario episcopal de Pastoral Familiar; a Domingo Legua Rudilla, vicario Episcopal de Pastoral Social; a Cecilio de los Santos Sánchez, vicario Episcopal del Clero. Además, a Mario de la Cruz Campusano, como vicario episcopal de Pastoral Educativa y a Francisco Martín Gutiérrez, como vice canciller.

“El escucha mío fue monseñor Flores”

Llegó al sacerdocio de la mano de monseñor Juan Antonio Flores, a la sazón obispo de La Vega. Su inspiración nació cuando participó en un curso de catequesis, el cual sirvió de vía para conectarse con Dios.

“Se clausura el curso, y hubo una misa, monseñor hace la pregunta de si había algún joven que quisiera ser sacerdote, y todos pensaron en mí. Ya me había ido del lugar, y me mandaron a buscar, y fue la primera vez que hablaba con un obispo”, detalló monseñor Ozoria Acosta al referirse al tema de cómo se incorporó a la iglesia.

Narró que tras sostener un diálogo con monseñor Flores, este le dijo que si deseaba podía entrar al seminario, y así fue.

“Mis papás estaban muy contentos, pero estaba el problema de que no había condiciones económicas para ello. Entonces monseñor me dijo Dios proveerá, y desde ahí tiene su origen el lema episcopal mío”.

Utilizando el lenguaje del béisbol, manifestó que “el escucha mío fue monseñor Flores”. Dijo que una vez terminó el octavo curso fue conectado con la iglesia y Jesús.

Ozoria Acosta fue designado arzobispo, por el papa Francisco, en sustitución de López Rodríguez, quien había presentado su renuncia en 2011, tras cumplir 75 años.

El nuevo arzobispo fue ordenado sacerdote el 2 de septiembre de 1978. Nombrado párroco de la parroquia María Madre de la Iglesia, en San Francisco de Macorís (1981-1988), y vicario de Pastoral; fue también párroco de: San José, la Bomba de Cenoví; San Juan Bautista, de Pimentel, y de la Catedral Santa Ana.

En 1988 fue enviado a Roma para hacer una especialidad en Teología Pastoral en la Pontificia Universidad Lateranense. Al regreso de Roma (1990) fue destinado al Pontificio Seminario Mayor Santo Tomás de Aquino como formador y profesor de Teología Pastoral.

Desde el 1992 fue párroco de las parroquias Santísima Trinidad (Nagua) y San Francisco de Asís, de Nagua, y de Santiago Apóstol, de Arroyo al Medio.

El primero de febrero de 1997, al crearse la Diócesis de San Pedro de Macorís, fue nombrado por el Papa Juan Pablo II como su primer obispo.

Recibió la ordenación episcopal el 15 de marzo del mismo año, y en la misma celebración se entronizó, mientras el pasado 4 de julio fue nombrado arzobispo.

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