Arroz
El tema no es sencillo, y no sólo por la postura de Estados Unidos, clara y taxativa, de no renegociar el acuerdo
El presidente Abinader se ha comprometido a hacer el máximo esfuerzo para proteger al sector arrocero de las consecuencias que pudiera acarrear el tratado DR-Cafta cuando llegue la fecha que se sabía desde hace casi veinte años que llegaría.
El tema no es sencillo, y no sólo por la postura de Estados Unidos, clara y taxativa, de no renegociar el acuerdo.
Para el presidente, se trata de una cuestión que incide en la seguridad alimentaria del país, en la economía de varias provincias, de un elemento constitutivo de la cultura y de la idiosincrasia nacional.
Pero también hay factores como la baja competitividad del sector, la tardanza en modernizar los métodos de cultivo, el uso del agua (bien cada vez más escaso también en nuestro país), el uso de mano de obra extranjera...
Estados Unidos dijo ya hace meses que no negociaría cambios. Toca ahora entender qué margen de maniobra tiene el gobierno dominicano y qué han hecho otros países en similares circunstancias. Y, sobre todo, saber qué puede hacer el sector arrocero para ser más competitivo.