El ruido llega al Congreso
Y, esta vez, no se trata de una metáfora que alarme sobre extrañas situaciones políticas o legislativas
El ruido llega al Congreso, y, esta vez, no se trata de una metáfora que alarme sobre extrañas situaciones políticas o legislativas. Se trata, realmente, del ruido, de la contaminación acústica.
La dejadez de las autoridades, y su inacción para combatirlo, ha motivado un movimiento ciudadano al que van sumándose juntas de vecinos y una tibia reacción oficial que trabaja en crear una unidad antirruidos de la Policía, que, sin embargo, no tiene todavía dirección ni ha comenzado a operar después del anuncio oficial.
El diputado Orlando Jorge Villegas, del partido oficialista, se suma ahora con un proyecto de resolución que busca instar a las instituciones pertinentes a que cumplan el mandato que las leyes, ya existentes, demandan de ellas.
El ruido afecta a la salud mental y física de quien lo sufre, especialmente en periodos continuos, y agrede de manera más seria a niños y ancianos. Arrabaliza tanto como la basura, degrada los vecindarios, empobrece el sector y provoca violencia y conflictos vecinales. ¿Hay leyes que regulan el tema? Sí, ahora hay que conseguir que las autoridades impongan su cumplimiento.
