Un mensaje
La diplomacia norteamericana sigue una agenda que ignora los derechos soberanos de la República Dominicana
La diplomacia dominicana, en la actual gestión, ha sabido ser firme y a la vez contenida en el tema de la migración haitiana. Tanto el presidente Luis Abinader como el canciller Roberto Álvarez han defendido los derechos del país a establecer políticas y hacer cumplir las leyes vigentes, a la vez que se mantenían ayudas directas en los momentos de crisis en Haití.
Sin embargo, la diplomacia norteamericana sigue una agenda que ignora los derechos soberanos de la República Dominicana y no desperdicia una sola ocasión para hacerlo notar.
La primera reunión que mantuvo en el país la subsecretaria de Estado, Wendy Sherman, reunió a miembros de la sociedad civil cuidadosamente escogidos; todos activistas o miembros de movimientos pro haitianos. Es un mensaje que se puede interpretar fácilmente.
Aunque la diplomática expresó en su cuenta de Twitter “Nuestras dos naciones son socios y amigos confiables, y EE. UU. sigue comprometido con el éxito continuo de la República Dominicana”, en su visita se deberán aclarar importantes desacuerdos.