Año nuevo y propósitos viejos
El compromiso colectivo como motor de progreso para 2026
Año nuevo sin olvidar lo viejo se aparta de consigna nostálgica: es un principio de equilibrio. Avanzar exige discernir qué merece permanecer. Hay propósitos que no envejecen porque están hechos de convicción. Como el trabajo, la cooperación y la responsabilidad compartida de construir una República Dominicana que nos represente a todos.
Un nuevo año invita a renovar energías, pero también a reafirmar compromisos. La obligación de trabajar juntos —Estado, sector privado y ciudadanía— es una necesidad. Solo desde esa convergencia es posible convertir el esfuerzo colectivo en progreso tangible, y el progreso en orgullo nacional.
Un país digno no se mide solo por sus cifras macroeconómicas ni por el brillo ocasional de sus éxitos; también por la amplitud de sus oportunidades. Cuando las puertas se abren para todos, cuando el talento no tropieza con barreras injustas y el mérito encuentra recompensa, la sociedad entera avanza. El esfuerzo debe valer la pena; de lo contrario, se erosiona la confianza, ese capital invisible sin el cual no hay futuro sostenible.
Que 2026 nos encuentre apostando por lo nuevo, sin renunciar a lo esencial. Con memoria, con ambición sensata y con la firme voluntad de hacer del país un lugar donde trabajar, vivir y creer siga teniendo sentido.
Feliz 2026.
