Solo quien pueda aportar
La República Dominicana no necesita más activistas reciclados en burócratas
La vieja práctica clientelar de repartir puestos públicos entre quienes "se fajaron" en campaña sigue siendo una de las rémoras más persistentes del Estado dominicano. Empobrece la gestión y nos mantiene en un atraso que han superado países incluso menos desarrollados que nosotros y que entendieron, a tiempo, una verdad elemental del Estado moderno: sin una burocracia profesional, no hay desarrollo sostenible.
El clientelismo confunde lealtad con competencia y gratitud política con mérito. El resultado es un aparato público inflado, ineficiente y muchas veces incapaz de responder a las demandas reales de la ciudadanía. Importan no los "compañeritos", sino el país. Importa que cada puesto sea ocupado por quien mejor pueda desempeñarlo, no por quien más pancartas cargó o más mítines animó.
Un Estado exigente requiere funcionarios preparados y una cultura institucional que premie resultados, no obediencias.
En ese contexto, la responsabilidad de un mandatario —como el presidente Luis Abinader— no es premiar "canchanchanes" políticos, sino escarbar en la sociedad para identificar talento, experiencia y capacidad. Gobernar es construir equipos de nivel para un país urgido de soluciones.
La República Dominicana no necesita más activistas reciclados en burócratas. Necesita un gobierno de capaces, con sentido de urgencia y visión de Estado.
