Cifras para el optimismo
El embarazo adolescente cae a su nivel más bajo en casi una década
Las cifras no admiten frivolidades. En 2017, la República Dominicana registraba 35,461 embarazos en adolescentes. Para 2025, el número desciende a 11,961. Más que una variación estadística, es una transformación estructural.
La reducción es todavía más elocuente si se observa el grupo de 15 a 19 años, donde los casos pasan de 33,453 a 11,352. Entre las menores de 15 años —la franja más vulnerable y dolorosa— la caída va de 2,008 a 609. Detrás de cada número hay una historia que cambió de rumbo: una niña que permaneció en la escuela, una familia que evitó la ruptura prematura de su proyecto de vida.
Este descenso sostenido durante casi una década no ocurre por inercia. Es resultado de políticas públicas más focalizadas, mayor acceso a información, intervención comunitaria y una conversación social menos hipócrita sobre educación sexual y prevención. También refleja coordinación interinstitucional y presión de organismos internacionales que durante años advirtieron sobre el costo humano y económico del embarazo temprano.
Nada de esto significa que el problema esté resuelto. Once mil casos siguen siendo demasiados. Pero el país demuestra que cuando el Estado define prioridades y actúa con continuidad, los resultados llegan.
Las cifras, esta vez, cuentan una buena noticia que merece ser celebrada.