La reforma esperada
Más que burocracia una oportunidad para transformar la enseñanza nacional
El gobierno dominicano ha dado en el blanco al vincular la fusión de los ministerios de Educación y de Educación Superior a una reforma integral del sistema educativo. Más que un simple reordenamiento burocrático, es una oportunidad para corregir fallas estructurales que llevan años postergándose. El respaldo inmediato de más de cincuenta rectores universitarios revela que, al menos en esta etapa inicial, hay una coincidencia poco frecuente entre el Estado y la academia sobre la urgencia del cambio.
Esa reforma deberá traducirse en un sistema más coherente, articulado y acorde con las exigencias del presente. La fragmentación institucional ha sido, durante demasiado tiempo, una traba para la continuidad educativa, la calidad de la enseñanza y la pertinencia de la formación superior. Integrar visiones, políticas y objetivos puede abrir paso a una estrategia más eficaz, siempre que no se quede en el plano declarativo.
Existen experiencias internacionales con resultados medibles en términos de calidad, equidad y empleabilidad que pueden servir de referencia, sin caer en el error de copiar sin adaptar. Cada sistema responde a su contexto, pero las buenas prácticas son, en esencia, transferibles.
Es un tema que dará para más de un comentario. Por ahora, basta decirlo sin rodeos: es una reforma largamente esperada e impostergable. Ya era tiempo.
