Un problema que no cesa
Cuando la maternidad prematura borra el derecho a ser niña
En 2025, más de 14 mil adolescentes dominicanas se convirtieron en madres. Entre ellas, 105 niñas de apenas 13 años. Niñas. No "jóvenes", no "menores", no "casos estadísticos". Niñas a las que la vida adulta les cayó encima antes de tiempo, arrancándoles de golpe la inocencia, la escuela, el juego y, muchas veces, cualquier posibilidad real de futuro. Es una realidad que acongoja, sí, pero interpela la sensibilidad social del país.
La sociedad suele mirar estas cifras con una mezcla de resignación y rutina burocrática. Se habla de "embarazo adolescente" como si fuese un fenómeno natural del paisaje social dominicano, cuando en realidad muchas veces es la expresión más brutal de una cultura patriarcal que sigue normalizando relaciones desiguales de poder entre hombres adultos y menores de edad.
Detrás de cada embarazo infantil hay pobreza, abandono estatal, educación sexual insuficiente y silencios familiares. Pero también hay hombres que rara vez aparecen en las estadísticas ni en el reproche público. La maternidad adolescente continúa tratándose como responsabilidad exclusiva de la niña, mientras la sociedad absuelve con demasiada facilidad a quienes participaron en esa historia.
Es cierto que las cifras muestran una lenta disminución. Pero ningún país puede declararse satisfecho mientras haya niñas pariendo antes de haber terminado siquiera de ser niñas.
