Luis Crouch: la historia ya decidió
Los nombres de las obras públicas deben protegerse de las coyunturas políticas del momento
Las sociedades yerran al creer que el reconocimiento a quienes ayudaron a construirlas puede modificarse al ritmo de las coyunturas políticas. Por eso resulta pertinente el llamado de la Asociación para el Desarrollo, Inc. (Apedi) a preservar el nombre de Luis Crouch Bogaert en la Circunvalación Norte de Santiago, tal como dispone la Ley 12-15.
Los nombres que identifican obras públicas cumplen una función de memoria colectiva. Son una forma de recordar a las generaciones futuras quiénes contribuyeron, desde la empresa, la educación, la visión de desarrollo o el servicio público, a transformar una comunidad.
Luis Crouch fue una figura determinante en el crecimiento institucional y económico de Santiago. Su trayectoria estuvo estrechamente vinculada a iniciativas que fortalecieron una región que hoy constituye uno de los motores productivos del país. El reconocimiento legal que recibió no fue fruto de una circunstancia pasajera, sino de una valoración ampliamente compartida de sus aportes.
Respetar la ley es una razón suficiente para mantener la designación. Pero existe también la coherencia histórica. Los homenajes pueden multiplicarse y nuevas infraestructuras pueden llevar otros nombres igualmente meritorios. Lo que no parece razonable es sustituir reconocimientos ya establecidos sin una causa que lo justifique.
La memoria de una sociedad se fortalece cuando honra su historia, no cuando la reescribe.
