El ámbar de un proyecto
La adjudicación de la Autopista del Ámbar marca un punto de inflexión para una obra largamente esperada por el país
La adjudicación de la Autopista del Ámbar marca un punto de inflexión para una obra largamente esperada por el país. Tras un proceso competitivo que se extendió durante ocho meses, con participación de varios consorcios, veeduría ciudadana y evaluación técnica, financiera y legal, el proyecto deja atrás la etapa de las promesas para entrar, por fin, en la de la ejecución.
La conexión entre Santiago y Puerto Plata no representa más que una mejora en la movilidad: acerca el principal centro económico del Cibao a la costa atlántica, fortalece el turismo, reduce costos logísticos, facilita el transporte de mercancías y eleva la competitividad de una región decisiva para el crecimiento nacional. La adjudicación no puede convertirse en una meta, sino en el punto de partida. La historia dominicana conoce demasiados proyectos que, tras anuncios esperanzadores, terminaron atrapados entre litigios, modificaciones, sobrecostos o interminables demoras.
El Gobierno, el consorcio adjudicatario y los organismos de supervisión tienen la responsabilidad de demostrar que esta vez será diferente. La transparencia del proceso debe prolongarse durante toda la construcción, con información pública, cronogramas verificables y estricto cumplimiento de los plazos.
Hemos entrado en la recta final. Conviene recorrerla con prontitud, rigor y sin perder de vista que el verdadero éxito llegará cuando la carretera esté abierta al servicio de los dominicanos.
