Un mercado que dejó de ser informal
Hacia un equilibrio entre la formalización fiscal y la simplicidad administrativa
El auge de las rentas cortas transformó un segmento del turismo dominicano. Miles de familias encontraron una fuente legítima de ingresos, mientras el país amplió su oferta de alojamiento. Ese éxito, sin embargo, no puede convertirse en una excusa para mantener una actividad económica al margen de las reglas.
La propuesta del Ministerio de Turismo de crear un registro oficial para estos alojamientos apunta en la dirección correcta. Todo negocio que recibe visitantes, genera ingresos y compite en el mercado debe estar identificado, cumplir normas mínimas de seguridad y tributar conforme a la ley. No existe razón válida para que hoteles, apartahoteles y otros establecimientos soporten cargas regulatorias y fiscales que no alcanzan a quienes ofrecen un servicio equivalente.
La regulación no debe convertirse en una maraña burocrática ni en un obstáculo que expulse a quienes actúan de buena fe. El desafío consiste en encontrar un equilibrio entre la formalización y la simplicidad.
Formalizar significa ordenar, proteger al consumidor, elevar la calidad del servicio y combatir la competencia desleal. También significa ampliar la base tributaria en un sector que mueve millones de pesos.
Registrar no es perseguir; es reconocer que el crecimiento sostenible exige reglas claras, igualdad ante la ley y el cumplimiento de las obligaciones fiscales por parte de todos.
