Una apuesta necesaria por la seguridad escolar
La capacitación docente como clave en la lucha contra la violencia escolar y de género
La decisión del Consejo Nacional de Educación de aprobar, por unanimidad, la actualización de las políticas contra la violencia de género, intrafamiliar y sexual en los centros educativos merece un reconocimiento franco. Se trata de una respuesta institucional a una realidad que golpea silenciosamente a miles de niños, niñas y adolescentes dominicanos.
El ministro Luis Miguel De Camps ha tenido el acierto de plantear algo que debería ser evidente, pero que rara vez se traduce en política pública: la escuela no puede limitarse a enseñar contenidos académicos; debe convertirse en un espacio seguro y en una red de protección real. Después del hogar, ningún otro entorno tiene tanta influencia formativa sobre las nuevas generaciones.
Actualizar protocolos de prevención y atención no es un trámite burocrático. Implica capacitar a maestros y directores, crear rutas claras de detección y denuncia, y garantizar que ningún caso de abuso quede en el silencio institucional que tantas veces ha protegido a los agresores antes que a las víctimas.
El verdadero desafío ahora será la implementación. Las políticas bien redactadas fracasan cuando no llegan a las aulas con recursos, seguimiento y voluntad sostenida. Por eso, esta iniciativa debe ir acompañada de evaluación constante y participación de la comunidad educativa.
