No todo lo que brilla es oro
El plan de conservación de biodiversidad en la mina de Pueblo Viejo
No todo lo que brilla es oro. A veces vale mucho más. En Pueblo Viejo, donde la riqueza suele medirse en onzas, toneladas y dólares, existe otra que no admite cotización: la biodiversidad.
El programa para identificar, rescatar y relocalizar especies de flora y fauna antes de intervenir áreas merece reconocimiento. Que la presencia de una especie vulnerable pueda detener los trabajos mineros establece una jerarquía clara. Primero, preservar la vida; después, extraer el mineral.
Entre 2019 y 2026, la Barrick reporta la relocalización de 57,000 individuos de fauna y 64,000 de flora. No se trata de mover animales o plantas. El proceso exige estudiar hábitats, crear corredores ecológicos y procurar que las especies encuentren condiciones adecuadas para sobrevivir y reproducirse. Particular valor tiene la protección de especies endémicas y amenazadas, patrimonio natural que, una vez perdido, ningún ingreso minero podría recuperar.
La minería, por su propia naturaleza, transforma el territorio y obliga a una vigilancia ambiental rigurosa. Por eso, estas prácticas importan. Demuestran que explotación económica y responsabilidad ambiental no tienen necesariamente que excluirse. El oro de Pueblo Viejo terminará algún día. La verdadera medida de una minería responsable será cuánto de la riqueza natural encontrada allí permanezca cuando la última onza haya salido de la tierra.
