Apuesta a la paz

Que dos países que están todavía técnicamente en estado de guerra se sienten a buscar soluciones a asuntos que pueden alterar la paz mundial, es un hecho que se debe aplaudir aunque los resultados concretos aún estén por verse.

La Cumbre de Singapur entre el presidente de los Estados Unidos y el caudillo de Corea del Norte envolvía mucho más que las amenazas proferidas por ambas partes o la realidad de una guerra. Envolvía la suerte de países vecinos cuya prosperidad depende de la paz, en el caso de las naciones de la región, y la posibilidad más peligrosa aún, de un recrudecimiento de las tensiones en todo el mundo que pudieran alterar el orden en el planeta.

Correrá mucha tinta antes de que se pueda apreciar quién salió fortalecido del encuentro. Corea del Norte aparenta haber logrado todos sus objetivos, incluyendo el reconocimiento internacional y los Estados Unidos podrían haber prestado un concurso incalculable a Corea del Sur y a Japón los más amenazados.

En realidad, el mundo ha ganado un compás de espera y la esperanza de que la paz se torne duradera.

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