La encuesta de Latinobarómetro sobre el estado de la religiosidad en América y en particular, en nuestro país, es muy interesante para los casos individuales, pero no necesariamente a nivel macro.

Que la iglesia católica haya perdido feligreses en los últimos años está a ojos vista, pero eso no significa que se haya perdido el fervor religioso, pues una cosa es la afiliación a un credo determinado, y otra los niveles de fe personal de los que afirman seguir una religión.

Lo que también se puede apreciar es la creciente participación de los fieles en las actividades religiosas, sean católicos o cristianos, el gran número de nuevos templos y un gran activismo tanto en las calles como en las redes sociales y los medios de comunicación.

Se puede afirmar que el pueblo dominicano sigue siendo un pueblo muy religioso y con mayor conciencia de su fe. Es obvio, sin embargo, que hechos pecaminosos cometidos por los encargados de guiar el rebaño, entre otras razones, han influido en que muchas personas se alejen de los templos.

En general, seguimos siendo un pueblo bueno, que se guía por valores que dan sentido y dirección a la vida.

+ Leídas