Credibilidad del Gobierno
Un lector que nos escribe refiriéndose a la posposición de la fase III de la desescalada de la economía nos dice: “Nosotros estamos en la fase II y los barrios en la fase 85”, y señala algo que es costumbre en el país: unos pocos pagan por todos.
El plan de desescalada estaba condenado al fracaso porque faltaban los datos para tomar la decisión correcta y porque a pesar de los esfuerzos del Gobierno había fallado en lo fundamental: convencer a la gente de que algo aparentemente tan simple como un contacto podía enfermar y hasta causar la muerte.
Prever esta conducta era muy fácil. Solo había que analizar el comportamiento de la gente en los barrios cuando se anuncia un huracán u otro fenómeno natural. Por tanto, los esfuerzos tenían que enfocarse en aquellos puntos neurálgicos que conocemos y desde allí expandir los esfuerzos hacia líneas de menor resistencia.
Como el Gobierno ha controlado la información, ahora nadie cree que sus medidas no tienen trasfondo electoral.
Ojalá este no sea otro común error de finales de campaña política.
