Cuidado con Haití

Hay mucha gente agitando con las relaciones entre la República de Haití y la República Dominicana, tratando de pescar en río revuelto.

Esas relaciones son muy difíciles por una multitud de razones, que van desde las históricas hasta las diferencias económicas estructurales de ambas naciones que comparten la isla, aunque sin verse de frente.

Varios puntos hay que poner en claro: la agresividad con que actúan varios grupos en Haití hacia nuestro país sólo va a provocar la profundización de las diferencias. La cautela con que la República Dominicana ha manejado los temas bilaterales no debe confundirse con miedo ni pusilanimidad.

Cada paso debe darse con pies de plomo, particularmente ahora que el mandato de la Minustah está por terminar.

Las élites económicas tienen que hacer un esfuerzo mayor de sana integración que ayude a limar asperezas y a hacer que todos comprendan que estas son economías que se necesitan la una a la otra. Un Haití más próspero es tanto en nuestro beneficio como en el de ellos. Concentrémonos en las soluciones, no en los problemas.

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