Desobediencia civil

El Gobierno tiene que manejar muy finamente sus hilos para evitar que el país caiga en un estado de desobediencia civil y de anarquía.

Esa falta de control y de orden se está viendo por todos lados y desde hace tiempo. Los maestros dan clases cuando les da la gana; los hospitales paran a discreción; los choferes negocian pero con un revólver en el pecho, y paran cuando quieren; los inmigrantes haitianos hacen sus necesidades donde se les antoja y nuestros barrios se alzan por cualquier quítame esta paja.

La falta de aplicación de la ley se ha convertido en la norma en el país y esto solo conduce a los excesos de la fuerza pública cuando las cosas se salgan de control. Una situación así hay que evitarla a toda costa.

Gran parte del problema es que el Gobierno ha confundido la comunicación con el pueblo con la propaganda. Estamos inundados de propaganda y de “bocinas”, pero hay muy poca comunicación con la gente. Cuando al pueblo se le explican las cosas, el pueblo entiende, aunque pida hechos concretos.

La pelota está en la cancha del Gobierno. El reloj sigue marcando...

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