Con su asistencia hoy al Diálogo Nacional, el presidente de la República eleva el nivel de compromiso y trascendencia de las discusiones. Y lo hace en un momento especialmente delicado para la clase política, tanto de su partido como de otras organizaciones, ahora en la oposición.

Sería ingenuo pensar que sobre la mesa, además de los 13 temas susceptibles de ser discutidos y reformados, tal como se acordó, no va a planear el asunto que hoy copa la atención de los ciudadanos: los vínculos de un sector de la clase política con el narcotráfico.

El narcotráfico entra y sale de las redes sociales y de las páginas de los medios de comunicación. Operativos aparatosos, detenciones llamativas, incautaciones periódicas.

Ahora existe la oportunidad de analizar los nexos del tráfico con los representantes que los ciudadanos eligen en las listas que los partidos políticos disponen en las elecciones. Es el momento de relacionar estas conexiones con las redes policiales y con los circuitos en los que habitualmente se lava el dinero que genera este negocio. Esa parece ser la intención y este el mejor momento.

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