El Defensor del Pueblo

Con la designación de Pablo Ulloa como el nuevo Defensor del Pueblo termina un proceso alargado artificialmente, puesto que los procesos que marca la ley son claros y no justifican tanta incertidumbre. Lo importante en esta etapa es que la oficina del Defensor sea entendida por la ciudadanía en su verdadera función y dimensión.

Es la oficina llamada a defender al ciudadano de los abusos de la administración; a canalizar los problemas que puedan crearse cuando la Administración desconoce derechos fundamentales del administrado, es decir de todos y cada uno de los ciudadanos dominicanos.

Quien lo ocupa, por esta misma naturaleza, puede darle una dimensión y carácter particular. No es una oficina que se entienda fácilmente cuando la sociedad tiene muchas carencias materiales y una tradición de paternalismo político o de populismo muy asentada en su imaginario.

El reto para Ulloa es doble: los ciudadanos deben entender qué tipo de asuntos manejará y el Estado asumir que es una pieza importante en el desarrollo de la institucionalidad.

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