20180307 https://www.diariolibre.com

Aunque parezca lo contrario, el país carece de un orden de prioridades que marque el rumbo de lo que queremos como nación.

Gobernar no es solo construir escuelas, sino formar ciudadanos. No es solo crear riqueza, sino que se distribuya de tal forma que la miseria se reduzca sustancialmente, y gobernar es también aplicar la dura ley, controlar las fronteras y asegurar la salud y el alimento de la población.

Se dirá que en estos pueblos que carecen de todo, las crisis que se acumulan impiden ver claramente el camino, pero esa es precisamente la labor del estadista: dotar a la nación de una guía que la oriente en la oscuridad del atraso.

Se pensó que eso iba a ser la Estrategia Nacional de Desarrollo y quizás lo fuera si a las elucubraciones académicas se le hubiese agregado el brazo de la voluntad política.

Lo que es innegable es que mientras más se tarde en señalar el camino y ponerlo en práctica, mayor será el peligro de que las crisis se acumulen en una montaña insalvable. Por eso, el proyecto nacional no puede esperar más.

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